lunes, 8 de febrero de 2016

BEBÉ Y YO: DESARROLLO VESTIBULAR

BEBÉ Y YO: DESARROLLO VESTIBULAR: PUBLICADO EN  "ATENCION TEMPRANA Y FAMILIA" Hoy hablaremos de un tema, que en Atención Temprana es un área de trabajo fundame...

viernes, 19 de junio de 2015

DALE LA MEJOR BIENVENIDA A TU BEBÉ


Muchas personas no conocen la diferencia entre los términos “parto” y “nacimiento”, englobando ambos como un único concepto. Pero hay una gran diferencia si tenemos en cuenta que el parto es la experiencia vivida por la mujer y el nacimiento lo que vive el niño. Evidentemente, son experiencias muy distintas dentro de un único momento inolvidable para ambos.

Pero, ¿te has planteado alguna vez qué supone el nacimiento para el bebé? ¿Qué siente en el momento en el que abandona su hogar, el único lugar conocido para él hasta ese momento, para entrar en el mundo que habitamos todos los nacidos?

Por supuesto que, siendo un momento tan trascendental, probablemente el más importante de nuestras vidas, suponga para el bebé una vorágine de sensaciones. Pero, pongámonos en su lugar para intentar imaginarlo y de esta forma poder acercarnos a brindarle el nacimiento más cómodo y beneficioso para él.

Empecemos por el entorno en el que se desarrolla el proceso del parto (¡y el nacimiento!)…

En abril, del 2011, se publicó un artículo titulado “Cómo influye el espacio físico en el proceso del parto”, en el blog de El Parto Es Nuestro:

El artículo iba acompañado de estas dos fotografías mostrando dos salas de parto en dos hospitales públicos diferentes, en el año 2010.


Decía lo siguiente:

Todos entendemos lo que significa un restaurante con un ambiente acogedor: luces tenues, confort acústico, decoración agradable, materiales cálidos, etc.

En el caso del parto, la atmósfera a conseguir es la tranquila, suave, agradable, en la que se pueda desarrollar sin interferencias un acto íntimo y sagrado, como es el nacimiento de un bebé, y el parto de la madre. Nuestros hospitales, en los que se producen la gran mayoría de los partos en España, resuelven de la misma manera los espacios de maternidad que los de hemodiálisis o neurocirugía, es decir, suelen ser espacios que resuelven bien problemas como la accesibilidad de los profesionales, la máxima iluminación que requieren las intervenciones estándar, y los materiales que resultan “hospitalariamente aceptables”: mucho acero inoxidable, mucho vidrio, mucho azulejo. El cambio necesario es el de entender que el proceso que se produce en un parto y un nacimiento es un proceso saludable, que la madre es una mujer sana, que se enfrenta a un proceso sano, y por tanto, los condicionantes deben también tener en cuenta estas premisas. Ante todo una mujer de parto se tiene que relajar para poder dilatar, para abrirse literalmente, y esto requiere de un ambiente adecuado.

Junto a tu comodidad y seguridad, busquemos lo mismo también, y sobre todo, para el bebé. Aportando todo lo que esté a nuestro alcance para darle la bienvenida más cálida y confortable posible.


Para ponernos “en la piel” del bebé por nacer, recordemos que toda la información que entra en el sistema nervioso lo hace a través de los sentidos. Repasemos éstos uno a uno para comprender la trascendencia de este momento sagrado del nacimiento.

Ya que hemos mencionado la piel, empecemos por el tacto. Imaginemos qué siente el bebé cuando aún está en el útero, qué sensaciones táctiles tiene… Calor, suavidad al estar en contacto con el líquido amniótico y el cuerpo de mamá. Jamás ha experimentado un cambio de temperatura, un entorno seco, ni el contacto con superficies lisas, duras e inertes. Durante nueve meses, es poco probable que haya sentido dolor o incomodidad a través de su piel.

Pero este universo de sensaciones táctiles placenteras que él conoce bien, desaparece de golpe al salir por el canal del parto. Lo más natural y beneficioso para el bebé es permitirle habitar inmediatamente el lugar más parecido al vientre materno: el cuerpo de su madre en contacto piel con piel.

Los procedimientos que deban efectuarse al bebé recién nacido, se realizan ya en muchos hospitales con el niño sobre el pecho de mamá. Cuidados como la identificación del recién nacido y el test de APGAR son posibles en este contexto de piel con piel, y el resto de los procedimientos como la medición de peso, talla y perímetro craneal, podrán llevarse a cabo más tarde, respetando la “hora sagrada” de unión y vinculación con el bebé tras nacer.

Afortunadamente, son muy pocos los casos en los que un recién nacido no pueda estar piel con piel con su madre.

Tapando al bebé con una manta o toalla, y estando pegado a tu pecho, podrá mantener una temperatura adecuada, lo más parecida a la que ha conocido hasta entonces.

La piel es el órgano de los sentidos más grande de todo el cuerpo, pues lo recubre por completo. Es también una de las fuentes más importantes de información sensorial y tiene un gran impacto en el desarrollo cerebral y el estado emocional. Cuidar las sensaciones táctiles de tu bebé ayudará a que se encuentre más tranquilo y relajado, y de esta forma, pueda desarrollarse plenamente.

Debajo de la piel contamos con sensores en los músculos, tendones y articulaciones que envían información al cerebro sobre nuestro cuerpo. Es el sentido interno llamado “propiocepción”. En el útero, el bebé se encuentra en un espacio confinado que estimula su cuerpo constantemente. Esto es así especialmente en los últimos meses de embarazo debido a su tamaño y es a lo que el niño está acostumbrado cuando llega el momento del nacimiento.

Durante el mismo, el hecho de pasar por un espacio tan reducido y apretado como el canal del parto (en el caso de un parto vaginal), supondrá para el bebé una de las mayores estimulaciones propioceptivas que experimentará jamás, ofreciendo gran cantidad de información a su cerebro y derivando en una abundancia de conexiones neuronales.

Es posible que el trabajo de nacer conlleve cansancio y momentos de angustia y estrés para él, pero la restricción del espacio con la cual ha convivido durante meses, le proporciona tranquilidad y seguridad. Y la falta de esta “contención” al nacer se traduce en una tremenda sensación de inseguridad y desamparo. De nuevo, la experiencia de ser colocado sobre el pecho de mamá, en pleno contacto contigo inmediatamente después de nacer, ayudará al bebé a calmarse de nuevo, encontrando límites que lo cobijen en la inmensidad del espacio al que acaba de llegar.

Nunca sobran los brazos y los abrazos para un niño recién nacido, tampoco lo harán después…

Junto al propioceptivo, contamos con otro sentido interno muy importante: el sentido vestibular. Éste se ocupa de enviar información al cerebro de la posición del cuerpo. Se encuentra alojado en el oído interno y nos ayuda a mantener la postura y a luchar contra la fuerza de la gravedad, por lo que nuestro equilibrio depende de él directamente. Es uno de los primeros sentidos en entrar en funcionamiento en el útero materno y está completamente mielinizado en el nacimiento. Esto significa que el bebé nace con un sentido vestibular ya maduro gracias a las experiencias que ha tenido con su propio movimiento, pero también gracias a la estimulación que han supuesto tus movimientos, mamá.

Durante nueve meses se ha entrenado como un buen gimnasta, ensayando movimientos con todo su cuerpo, aprovechando especialmente los ratos en los que tú buscabas tranquilidad. En otros, cada vez que te movías, disfrutaba de un plácido vaivén, un mecimiento precursor del que le ofrecerán los brazos cuando haya nacido.

Al nacer se ve sometido por primera vez de forma plena a la fuerza de la gravedad. El bebé se sentirá de repente empujado contra la superficie sobre la que se le coloque y los movimientos que había ensayado durante tantos meses, le resultarán tremendamente difíciles dado el peso que adquiere todo su cuerpo. Son los adultos presentes los que decidirán si el recién nacido ha de experimentar la fuerza de la gravedad contra una superficie dura, fría y sin vida, o sobre la superficie más cálida, suave y familiar que huele a hogar. Esta decisión determinará el lugar que le da la bienvenida al mundo.

Una bienvenida que depende también del hecho de que se le permite acceder a tu cuerpo inmediatamente tras nacer, sin antes zarandearle sin cuidado de un lado para otro. Esto podría suponer una estimulación vestibular aterradora para tu pequeño.

Por suerte, hoy ya no se pone al bebé boca abajo o se le da una palmada en la espalda o una nalgada para que llore. No todos los niños lloran al nacer, algunos se encuentran muy cansados tras el nacimiento o se calman si se les coloca de forma inmediata sobre el cuerpo de mamá.

El bebé nace con un sentido del olfato muy desarrollado. Ha vivido hasta ahora en un ambiente acuoso en el que saboreaba el líquido amniótico con diferentes matices según lo que comías, pero nunca había podido oler tal como lo hacemos nosotros. De un momento para otro, llega a un entorno lleno de olores que no son, precisamente, de lo más agradables en una sala de partos.

Una prueba del buen olfato del recién nacido es su capacidad de arrastrarse hasta el pezón materno cuando le colocan sobre el cuerpo de mamá. Es el olor lo que le guía hacia el alimento (el calostro y la leche materna tienen un sabor parecido al del líquido amniótico). Mamá, por favor no te pongas perfume para el gran acontecimiento del nacimiento de tu bebé, ni lo hagas durante un buen tiempo después tampoco. El bebé necesita que su nuevo “hogar” huela familiar, sea algo conocido que le dé seguridad y le ofrezca el confort que necesita tras una experiencia tan nueva y tremenda como es la de nacer.

Unido a la suavidad, calor y olor del cuerpo materno, lo que mejor reconoce el bebé recién nacido es la voz de mamá. No en vano ha estado escuchándote todos los días durante al menos cinco meses. También ha escuchado otros sonidos como los producidos por tu digestión y tu corazón. Mamá, ponle cerca de tu pecho, hacia el lado izquierdo para que este sonido tan conocido le aporte tranquilidad.

La naturaleza es sabia y hace que el recién nacido nazca con restos de líquido amniótico en sus oídos. Esto lo protege de alguna manera contra los fuertes ruidos fuera del útero. Pero el niño no está acostumbrado a la escucha en un ambiente aéreo y de pronto se verá rodeado de voces y sonidos que le son desconocidos, algunos que incluso pueden asustarle. Cuidar de ofrecerle un espacio silencioso es importante, pero en cualquier caso, es una prioridad permitirle escuchar tu confortadora voz cuanto antes. Háblale y cántale las canciones que cantabas durante tu embarazo, sin duda las reconocerá.

Cuando lo hagas, teniéndole cerca de tu pecho, es muy probable que el niño te mire a los ojos. No siempre ocurre, pero cuando es así, se convierte en una de las experiencias más maravillosas del parto y uno de los más bonitos recuerdos. Tu hijo estará viendo tu cara por primera vez. Si no lo hace en esta ocasión, lo hará en otra en la que abra los ojos para mirarte y dejar bien claro que a partir de ese momento, serás lo que más le interesará observar del mundo.

Tengamos en cuenta que el niño ha vivido hasta ahora en un lugar sin luz. Los científicos han demostrado que la visión del recién nacido está mucho más desarrollada de lo que se creía. Hoy sabemos que ve mucho más que sombras, pero sus ojos han de irse adaptando a un nuevo lugar lleno de luz y estímulos visuales.

El bebé sabe cómo nacer, y salvo en ocasiones excepcionales, no necesita de nadie que gire y tire de su cabecita, ni de un potente foco de luz que lo reciba nada más salir a la vida fuera del útero. Un ambiente de luz tenue sería lo más adecuado para él.

La vida es ya lo bastante dura como para que tengamos que recibir a nuestros hijos con estridentes luces, sonidos, olores, sensaciones frías o dolorosas y movimientos bruscos. Y todo ello lejos de lo único que le garantiza, como a un pequeño cachorrito, su supervivencia: mamá.

Al igual que el único lugar seguro para tu bebé antes de nacer es tu cuerpo, así lo será también después. La adaptación a la vida ha de ser paulatina, muy suave y pensando siempre en su bienestar. Son unos meses, hasta que vaya ganando poco a poco independencia y autonomía. Cuanto más satisfagas sus necesidades de dependencia al principio, más independiente logrará ser en el futuro. Tu cuerpo es lo que necesita para crecer sano y desarrollarse como una personita confiada y feliz.



Rosina Uriarte

miércoles, 17 de junio de 2015

Estrabismo. Otro enfoque de tratamiento más moderno y completo que el obsoleto parche

Explicar lo que es un ESTRABISMO y que esta entrada se convierta en un capítulo más de un libro técnico no es lo que quiero.

Seguramente casi todos en vuestra vida habéis tenido delante a algún niño con estrabismo o con parche. Así que a todos os sonará.

Si os váis a la famosa Wikipedia, tenéis una buena definición de lo que es un ESTRABISMO:
"Desviación del alineamiento de un ojo en relación al otro, impidiendo la fijación bifoveolar. Esto impide fijar la mirada de ambos ojos al mismo punto del espacio, lo que ocasiona una visión binocular incorrecta que puede afectar adversamente a la percepción de la profundidad."

Cuando tenemos un ojo vago o una ambliopía no siempre tenemos estrabismo, pero cuando hay un estrabismo siempre hay uno o ambos ojos vagos.

Lo más importante que debéis saber es que EL ESTRABISMO Y EL OJO VAGO NO SON NINGUNA ENFERMEDAD OCULAR NI NINGUNA PATOLOGÍA. SON PROBLEMAS FUNCIONALES DE LA VISIÓN, QUE POR TANTO SON ESTIMULABLES. Por algún motivo, uno de los ojos no se ha desarrollado con normalidad y está funcionando en inferioridad al otro. Aunque sí es verdad que algunos estrabismos altos requieren cirugía o en el caso de algunos estrabismos infantiles o estrabismos repentinos (por algún motivo) se precisa toxina botulínica (ambos tratamientos son oftalmológicos), en todos los casos el ojo está sano aunque funcione mal.
  • Si estamos ante un ojo enfermo o su baja agudeza visual se debe a una lesión en alguna parte del ojo o en la vía visual hasta el cerebro, NO ESTAMOS HABLANDO DE OJO VAGO. 
  • Si un niño no alcanza el 100% de agudeza visual porque tiene un error refractivo no corregido (miopía, hipermetropía o astigmatismo) pero al corregirlo sí llega al 100%, NO ESTAMOS HABLANDO DE OJO VAGO.
  • Pero si aun con la mejor graduación corregida, el niño no llega al 100% de agudeza visual, ENTONCES SÍ ESTAMOS HABLANDO DE OJO VAGO.

EL ODIADO PARCHE


Desgraciadamente, en la actualidad tanto si tienes alguien en la familia que lo ha tenido o algún amigo, o algún niño en el cole de tu hij@, desde hace muuuuuuchos años se han visto niños con parches pegados en la cara y hemos entendido que tenían un ojo desviado o un ojo vago.

El problema es que 30 ó 40 años después, se siguen viendo niños que van al colegio con parche. Niños que sufren innecesariamente la humillación y burla de sus compañeros, la discriminación, la obligación de rendir peor en el colegio porque les obligan a hacer todas las tareas escolares y juegos con el ojo con el que peor ven, la irritación en la piel por los parches, porque aunque actualmente ya sean de materiales hipoalergénicos, un día y otro día y otro día, al final terminan irritando. Que prueben los oftalmólogos que lo recetan a ponerse ellos el parche todos los días, aun viendo bien con el ojo destapado, ya verán lo que limita sus vidas.

Hace muchos años el parche era la única opción que tenían los niños para solucionar estos problemas visuales (estrabismo y ojo vago), para que el ojo despertara y funcionara. Pero a día de hoy, sólo el uso de parche como tratamiento, se ha quedado obsoleto, inconcluso, y carente de sentido.

El parche es un tratamiento pasivo que sólo es necesario usar muchas horas en casos de ambliopía profundas para efectivamente despertar el ojo, pero aún así es un horror prescribir un parche 24 horas al día como me he encontrado con algún niño con este tipo de tratamiento... ¿Para qué tantas horas? ¿Para qué mientras duermen? ¿Por si se despiertan por la noche para ir al baño que no vean con su ojo bueno???? No deja ni la más mínima posibilidad de que puedan trabajar ambos ojos juntos mientras el ojo vago va ganando agudeza visual. Sólo es necesario tapar 24 horas al día en caso de mala correspondencia retiniana para romper la fusión, y estos casos afortunadamente no son muy frecuentes.

Es cierto que a veces es necesario el uso de parche en caso de estas ambliopías profundas o en caso de ambliopías que tienen una agudeza visual inferior al 50-60%, porque lo primero que necesitamos es que EL OJO VEA para poder estimularlo, tiene que lograr un mínimo. Pero desde el principio del tratamiento, hay que tener en cuenta que:
  • la pauta de horas al día de oclusión puede ser menor si se trabaja activamente las habilidades visuales mediante terapia visual,
  • puede haber otro tipo de oclusión más discreta, según el caso,
  • si se trabaja de forma activa mediante terapia visual, la mejora del ojo vago es más integral porque como os explicaba en las entradas de ambliopía, no sólo mejora la agudeza visual, sino también el resto de habilidades monoculares y se consigue dicha mejora más rápidamente y con menos traumas, porque el niño puede que no necesite ir al colegio con el parche.    


Cuando sólo empleamos el tratamiento del parche en el ojo bueno, el ojo vago tiene que despertar y ver porque no le queda otra si quiere "defenderse" en la vida, en el colegio, en sus juegos y en sus estudios.

La TERAPIA VISUAL es la única opción más moderna y más completa, que permite trabajar el ojo vago haciéndolo funcionar a pleno rendimiento en TODAS sus habilidades visuales monoculares (agudeza visual de lejos y de cerca, acomodación, flexibilidad acomodativa, movimientos oculares, coordinación ojo-mano, campo visual, consciencia periférica y procesamiento de la información visual que entra a través de él).

Además, ES LA ÚNICA ÓPCIÓN PARA QUE UN NIÑO CON UN ESTRABISMO ALCANCE UNA VISIÓN DEL 100%, ES DECIR APRENDA A FUNCIONAR CON AMBOS OJOS A LA VEZ. 

Cuando estamos ante un estrabismo alto (orientativo de más de 15 dioptrías prismáticas horizontales), un estrabismo vertical o algún síndrome visual, la terapia también es necesaria si se quiere concluir bien un tratamiento de estrabismo. Esta claro que en estos estrabismo, la terapia visual por sí sola no va a conseguir que el niño alinee sus dos ojos y consiga fusionar las imágenes de ambos. En estos casos es necesaria la cirugía sí o sí. PERO, TANTO ANTES DE LA CIRUGIA COMO DESPUÉS, LA TERAPIA VISUAL AYUDA A QUE FINALMENTE LA VISIÓN MADURE Y FUNCIONE CORRECTAMENTE Y AL 100%.

Antes de la cirugía, aunque en el mejor de los casos, el ojo vago alcance con el parche el 100% de agudeza visual, su visión no será del 100%. Sigue siendo vago o inmaduro en el resto de las habilidades monoculares que antes he comentado. Es necesario estimular esas habilidades del ojo vago para que realmente esté igualado al ojo bueno y puedan trabajar juntos como equipo UNA VEZ LA CIRUGÍA LOS ALINEE.

Tanto si necesita cirugía porque estemos ante estas desviaciones, como si no la necesita porque sea menor de 15 dioptrías prismáticas horizontales y pueda compensarlo el propio cerebro, una vez ambos ojos tiene un desarrollo igualado, necesitan terapia visual para enseñar a su cerebro a funcionar con los dos ojos a la vez.

Si quitas el parche tras alcanzar el 100% de agudeza visual o si alineas el ojo desviado (que sólo es una cura estética, nada más), cuando están los dos ojos abiertos, por muy rectitos que estén, NO SABEN FUNCIONAR JUNTOS, PORQUE NUNCA LO HAN HECHO, y pasado el primer año de vida, cuando se aprende esto de forma natural en la etapa contralateral (con el arrastre, el gateo, andar, etc), después, POR SÍ SOLO YA NO SABE CÓMO HACERLO. LA TERAPIA ES LA ÚNICA OPCIÓN PARA QUE ESTOS NIÑOS DESARROLLEN VISIÓN BINOCULAR INCLUSO VISIÓN TRIDIMENSIONAL.

NI EL PARCHE, NI LA CIRUGÍA PUEDEN OFRECER ESTO.

A veces los oftalmólogos confían que cuando estén los ojos alineados los dos empiecen a trabajar juntos, pero lo único que ocurre es que el ojo bueno, sigue teniendo más fuerza, el ojo vago sigue siendo vago y sigue estando en inferioridad respecto al otro ojo; así, el cerebro, para que no le moleste la imagen de éste (porque estando alineados ambos ojos puede quedarse en una situación visual de VISIÓN DOBLE), acaba disminuyendo su agudeza visual que tanto le constó lograr, porque no usa el ojo vago, y puede incluso que acabe metiendo o sacando de nuevo el ojo para llegar a suprimir de nuevo su imagen y que no moleste.

TESTIMONIOS

Cómo un uso indebido de parche le dejó con visión doble sin saber qué hacer .

Cómo con la terapia visual no hay límite de edad para el tratamiento del estrabismo o el ojo vago.

Harta del parche

Es cierto que cuanto más pequeño sea el niño mayores mejoras se pueden lograr con la terapia visual y alcanzar el 100% de visión. Pero también es cierto que aunque un adulto no mejore al 100%, y no alcance una estereo fina del 100%, siempre mejorará más que dar el caso por pedido. Al menos, en el peor de los casos, tendrá la seguridad de si le pasa algo a su ojo bueno, no se quedará incapacitado visualmente.
  • Ganan seguridad en sus movimientos
  • Ganan confianza conduciendo
  • Ganan campo visual
  • Ganan más consciencia periférica
  • Mejoran en deportes que antes eran incapaces de realizar
  • Mejoran su rendimiento laboral porque su ojo vago ayuda en las tareas visuales
  • Ganan cierta percepción de la desconocida y ansiada para ellos visión 3D, aunque sea gruesa.

Nunca es tarde si hay ganas y motivación.

Como me dijo una paciente adulta con estrabismo una vez: "¡Cualquier mejora que se produzca, bienvenida sea!" Antes no la tenían.

Y como lo que hacemos con la terapia visual es establecer conexiones cerebrales que antes no existían, lo que se consigue ya no se pierde.



Entrada del blog original "Explorando el Mundo de la Visión"
ENTRADA RELACIONADA en el blog original
Ambliopía u ojo vago

miércoles, 10 de junio de 2015

¿POR QUÉ TANTO MIEDO A LOS TÓXICOS EN LOS NIÑOS?

 

Muchos se preguntarán por qué algunas personas y agrupaciones damos tanta importancia a “lo natural” y por qué tenemos tanto miedo a los productos químicos o a los tóxicos, cuando son algo con lo que convivimos a diario.

Empecemos por considerar algunos datos...

Las alergias afectan a un 30 o 40% de la población mundial según la WAO (World Allergy Organization). En un informe de esta organización se cita lo siguiente: “Es especialmente importante en los niños, en quienes se observa la mayor tendencia de aumento en las últimas décadas.” (http://www.worldallergy.org/UserFiles/file/WWBOA_Executive-Summary_Spanish.pdf)

 La WAO reconoce que la contaminación atmosférica y el aumento de la temperatura, la alimentación y los hábitos de vida influirán en el aumento de las alergias. ¿Pero qué ocurre con el resto de los trastornos?

Intolerancias a alimentos, hipersensibilidades digestivas, cutáneas o respiratorias (intestino irritable, piel atópica, asma, etc.) son otros desórdenes de la salud que están aumentando rápidamente entre la población infantil.

También lo están haciendo los problemas relacionados con el aprendizaje y el comportamiento. Los expertos nos dicen, en el caso del TDA-H (Trastorno por Déficit de Atención con o sin Hiperactividad), que “el TDAH es un trastorno en el que intervienen tanto factores genéticos como ambientales” (citado en la página “trastornohiperactividad.com de los laboratorios farmacéuticos Janssen-Cilag S.A. http://trastornohiperactividad.com/que-es-tdah).

Muchos sabemos, también por propia experiencia, que en el TDA-H hay una muy probable predisposición genética. En otros trastornos, incluido el autismo, también parece haber causas relacionadas con factores genéticos, aunque esto no está tan claro como en el caso del TDA-H.

El aumento experimentado por estas disfunciones en el desarrollo infantil ha sido tal en los últimos años, que ya se habla abiertamente de “epidemia” en el caso del autismo y el TDA-H. Otras voces pronuncian la palabra “pandemia” por sus abrumadoras dimensiones.

Pero, ¿no estarán exagerando quienes utilizan estos términos?

Veamos las gráficas que representan la evolución del TDA-H y el autismo para hacernos una idea de la tendencia al alza en ambos trastornos.

El aumento del TDA-H, según el C.D.C. (Centro de Control y Prevención de Enfermedades en Estados Unidos) y basado en información proveniente del NSHC (National Health Interview Survey), se refleja en el siguiente cuadro:
           
                            

En la gráfica se observa la curva ascendente correspondiente a la incidencia del TDA-H en niños (línea azul), niñas (línea rosa) y ambos grupos (en morado) a lo largo de los años desde 1997 hasta 2012 en Estados Unidos.

Más escalofriantes son las gráficas que nos revelan el dramático aumento de los trastornos del espectro autista. La primera de ellas pertenece a los datos aportados por Autism Speaks, una organización que se dedica a investigar sobre el tema en Estados Unidos (los datos hacen referencia a niños estadounidenses):



Esta curva nos muestra los casos diagnosticados desde 1975 (1 caso entre cada 5.000) hasta el año 2009 (1 caso por cada 110 niños). Tal y como se indica en la gráfica, los cambios en las prácticas de diagnóstico podrían explicar hasta un 25% del aumento observado, pero todavía no se han encontrado las causas del resto, que podría estar influido por los factores ambientales. 

He elegido el gráfico anterior por su claridad, a pesar de que los datos son de hace ya 6 años.

La siguiente estadística es algo más actual, aunque no demasiado (del 2010) y más dura en los resultados. Su fuente es de nuevo el CDC (Centro de Control y Prevención de Enfermedades en Estados Unidos):


Vemos el rápido aumento de un año para otro en el número de niños afectados por trastornos del espectro autista: ¡en 2010 ya suponían en Estados Unidos 1 de cada 68 niños!

No contamos con este tipo de información estadística en nuestro país, al menos yo no la he encontrado. Normalmente se traducen y utilizan los datos obtenidos de Estados Unidos. 

Algunos expertos, considerados autores polémicos dentro de la ciencia estadounidense, nos advierten que si las tasas anteriores de crecimiento se mantienen estables, para el año 2025 la mitad de los niños podría sufrir autismo (http://www.elconfidencial.com/alma-corazon-vida/2014-09-15/en-2025-la-mitad-de-los-ninos-seran-autistas-por-el-glifosato_191835/).

Y observando los datos, podríamos pensar que, polémicos o no, bien podrían tener razón en sus predicciones si no se toman medidas urgentes al respecto.

Pero es difícil, por no decir imposible, actuar cuando no se conoce la causa de un problema. 

Reflexionando sobre todo esto, uno no logra comprender que la causa de tan vertiginoso aumento de casos pueda deberse a factores puramente genéticos (normalmente se necesitan miles de años para observar este tipo de cambios). Por lo que, a la fuerza hemos de darle un protagonismo a los factores ambientales. Es a lo que nos lleva la lógica y el sentido común. 

El CREAL (Centro de investigación en epidemiología ambiental) lideró en octubre de 2014 unas jornadas en las que neurocientíficos, neurólogos, neuropsicólogos, psiquiatras y neuroepidemiólogos de todo el mundo debatieron sobre los efectos que los tóxicos ejercen sobre la salud humana y concretamente en el desarrollo del cerebro, desde la gestación hasta la adolescencia. 

La noticia fue publicada por Europa Press y decía textualmente: “Los elementos medioambientales afectan al coeficiente intelectual del niño… afectando a grupos extremos: el número de niños con problemas de aprendizaje puede aumentar hasta un 50% y los superdotados descender un 57%.” 
(http://www.infosalus.com/actualidad/noticia-identifican-214-toxicos-perjudiciales-desarrollo-cerebral-ninos-adolescentes-20141017131046.html)

En febrero de 2014 se publicó en The Lancet un artículo del cual se hizo eco El Mundo (http://www.elmundo.es/salud/2014/02/15/52fe73baca4741ef018b4575.html). En él se decía que “estamos rodeados de químicos industriales que ponen en peligro el desarrollo neurológico de los niños, desde que estos se están gestando en el útero… Se trata de sustancias que no son difíciles de encontrar, que pueden estar presentes en el agua e incluso, advierten, en los juguetes de los niños.”. 

No podemos escapar del entorno envenenado en el que vivimos. Los tóxicos nos invaden desde el mismo momento de la concepción. La doctora Rosella Mazzuka,  médico cirujano y miembro de la ACAM (Sociedad Americana para el Avance de la Medicina) nos ofrece los siguientes datos en uno de sus webinars (https://vimeo.com/96732766):


Los niños nacen hoy con una importante carga tóxica. Debido al alto índice de cesáreas practicadas en nuestro país (hasta un 25%, siendo la recomendación de la OMS reducirlas a un 15 o 10%) una cuarta parte de los niños se ven privados de las defensas que suponen los microorganismos maternos que invaden al bebé al pasar por el canal del parto (vaginal). Los bebés de cesárea entran en contacto directamente con los microorganismos que habitan el quirófano y comienzan la vida con un sistema inmunológico que podría no estar en las condiciones más deseadas. 

Luego será la lactancia materna otro medio que reforzará el sistema inmune. 

Muy tempranamente (gracias al parto y a la lactancia materna), se forma la inmunidad principal con la que conviviremos a lo largo de toda nuestra vida. Y es precisamente en estos primeros momentos, desde el mismo día del nacimiento, cuando al niño se le expone a una gran variedad de organismos patógenos y metales pesados altamente tóxicos contenidos en las vacunas. Esto se añade en muchos casos a antibióticos y otros medicamentos que dañarán la flora intestinal, dejando al niño más expuesto a estos elementos y haciendo que en lugar de poder eliminarlos, los absorba y acumule en su organismo.

Lo esperado es que los metales pesados y productos químicos sean excretados y no afecten al niño a largo plazo. Pero al parecer, mientras algunos sistemas son más fuertes y pueden con todo esto, otros simplemente no lo son. “Hay que recalcar que la tolerancia del organismo hacia un compuesto tóxico varía entre diferentes grupos de individuos e incluso entre distintos individuos entre sí, pertenecientes a una misma identidad grupal.”(http://www4.ujaen.es/~ajmoya/material_docente/Tema1.pdf)

La doctora Lenny González es gastroenteróloga y experta en autismo, y nos dice que “El autismo no es solamente un trastorno mental o psiquiátrico, sino una enfermedad multifactorial con cierta predisposición genética y con múltiples órganos afectados. Es una enfermedad biológica. Afecta primero al sistema digestivo, el sistema inmune, y el sistema metabólico principalmente. Hay una inflamación del sistema nervioso central y lleva al daño cerebral con consecuencias como los síntomas del autismo.” (https://vimeo.com/79936139)

González encontró, en dos estudios realizados, que del 70 al 80% de los niños con autismo tenían problemas gastrointestinales. (https://realagenda.wordpress.com/2011/03/28/gastrointestinal-pathology-in-autism-spectrum-disorders/)

No se ha podido demostrar científicamente la relación de ninguno de los trastornos mencionados con la exposición a los tóxicos. 

Uno de los grandes escollos a salvar para poder demostrar que existe una relación entre la exposición a los tóxicos y los trastornos en el desarrollo, es que contamos con evidencias científicas de los efectos a corto plazo de cada producto químico y metal pesado por separado. Para poder establecer la correlación, sería necesario investigar los efectos combinados de múltiples tóxicos actuando en conjunto y acumulándose en el organismo a lo largo del tiempo. Un gran reto para la ciencia, que se hace cada día más necesario.

“Muy pocos productos químicos han sido regulados como consecuencia de su neurotoxicidad en el desarrollo”, declara el estudio de la Escuela de Salud Pública de la Universidad de Harvard (HSPH) y la Escuela de Medicina de Icahn en Monte Sinaí, ambas instituciones en Estados Unidos. (http://www.abc.es/salud/noticias/20140215/abci-productos-quimicos-trastornos-ninos-201402142010.html)

Toda la toxicología reguladora del mundo occidental está basada en el análisis del riesgo individual para cada compuesto”, asegura Nicolás Olea, profesor de Radiología y Medicina Física de la Universidad de Granada y experto en el impacto de los productos tóxicos en la salud. “El hecho de que las dosis sean bajas le dan una enorme tranquilidad a la administración. Dicen que todo está bajo control porque los niveles son bajos, pero ¿cuántos niveles bajos hacen un nivel alto?”, se pregunta. (http://www.efeverde.com/noticias/el-coctel-toxico-de-cada-dia-sigue-sin-ser-regulado/).Y lo mismo nos preguntamos todos.

No se trata de ir ahora en contra de todos los avances de la técnica, la ciencia y la salud. No existe una sola causa a la cual culpar, sino un conjunto de muchas posibles causas. No hemos mencionado los tóxicos en nuestros alimentos, la manipulación genética de los mismos, el aire que respiramos, el agua que bebemos, los materiales con los que convivimos en el hogar y los que vestimos…, la exposición a contaminación electromagnética, pesticidas, fertilizantes… y un largo etcétera que se han convertido en algo cotidiano.

Tampoco se trata de rasgarnos las vestiduras y llenarnos de malos augurios. Existen vías de ayuda para los niños afectados por esta situación. Es posible actuar en cada caso y lograr importantes avances. Sin embargo, ¡cuánto mejor sería poder prevenir!

Necesitaba escribir este artículo para que el mundo pueda entender por qué le damos tanta importancia a la exposición de nuestros niños a los productos químicos y a los metales pesados. No se trata de una simple moda sin sentido, sino de una enorme preocupación por lo que estamos observando que ocurre cada día con más fuerza. Y esto es fácil de ver para quienes trabajamos con niños y llevamos años haciéndolo, pues vemos cómo con el tiempo van surgiendo más y más casos que necesitan ayuda.

El hecho de ser más consciente de todo esto, nos pone a todos en una situación difícil. Especialmente a los padres que se plantean tomar decisiones y elegir las mejores opciones para sus hijos (las que ellos consideran que son las mejores, claro), aun sabiendo los riesgos que conlleva el tomar una decisión u otra.

Pero lo verdaderamente necesario es que quienes tienen el poder y la capacidad de poder actuar ante esta situación, tomen conciencia de la misma primero.

El Dr. Philippe Grandjean es uno de los autores del estudio anterior de la HSPH y uno de los más reconocidos científicos que investigan el efecto de los contaminantes químicos en la salud. Hizo las siguientes declaraciones al periódico El Mundo:

 "Sé que suena escalofriante, pero tenemos maneras de hacer algo al respecto. En primer lugar, debemos estar de acuerdo en que el cerebro de las siguientes generaciones debe ser protegido lo mejor que podamos. Ya tenemos métodos para determinar si una sustancia química puede dañar el cerebro y lo que tenemos que hacer es usarlos y actuar según la información que obtengamos. Si no lo hacemos, creo que esta generación venidera tendrá un buen motivo para no perdonarnos".

Rosina Uriarte

jueves, 19 de febrero de 2015

"ESTRABISMO Y OJO VAGO", POR PILAR VERGARA

Estoy leyendo el libro y sorprende porque lo coges casi con tantas ganas como una novela apasionante.
Aún siendo un libro sobre un tema con el que no estoy directamente involucrada, me está interesando muchísimo. Es sencillo de leer, gráfico, con imágenes y anécdotas... Y Pilo te ayuda a ponerte en el lugar de los niños con estrabismo, que llevan parche y tienen tantas dificultades de una manera que marca un antes y un después en la forma que tenemos de concebir estos problemas.
Absolutamente recomendable para "todos los públicos" y absolutamente necesario para los padres de niños con ambliopía o estrabismo (¡si es tu caso, por favor no des un paso hasta haber leído este libro!).
La autora dice que sueña con un día en el que trabajarán en colaboración todos los profesionales de la visión, ojalá este sueño se cumpla... Pero mientras tanto, tenemos un fantástico documento lleno de información contrastada y avalada por estudios científicos presentada de la forma más amena. Asoma la pasión y el amor por la profesión (la optometría comportamental) en cada una de sus líneas.

Rosina Uriarte


Para que conozcáis a Pilar Vergara y la labor que realiza, os dejo esta entrevista.
PILAR VERGARA: "EL PARCHE Y LA CIRUGÍA NO SON EL MEJOR TRATAMIENTO PARA LA AMBLIOPÍA Y EL ESTRABISMO"

martes, 19 de agosto de 2014

VACUNAS Y DAÑO CEREBRAL EN NIÑOS



Si eres padre de un bebé o lo estás esperando o tienes niños de corta edad, o si eres un profesional de la salud, necesitas ver este vídeo, filmado en un seminario de Radio Liberty, en octubre del año 2008, en el cual el Dr. Russell Blaylock MD. presenta los efectos de las vacunas en un cerebro en desarrollo y su preocupación acerca del cada vez más apretado calendario de vacunación para los niños.

El Dr. Blaylock también nos da contundentes argumentos de porqué la vacunación de mujeres embarazadas (recomendada en USA y cada vez más en España) es dañina, y es la causa de trastornos neurológicos, como la esquizofrenia y el autismo.

El mecanismo descrito por el Dr. Blaylock es sorprendente. Al inocular a una mujer embarazada con una vacuna en general (suele ser la de la gripe), el sistema inmune reacciona segregando unas sustancias químicas llamadas CYTOKINAS (Cytokine en inglés), las cuales ejercen un efecto tóxico en el cerebro del feto.

Fuente:http://www.youtube.com/watch?v=7QBcMY....